ACTUALIZACIÓN 19 DE MARZO: LA LLAMADA QUE NO CONTESTÉ Y LO QUE REVELA
Han pasado más de dos semanas desde que publiqué la primera investigación sobre "Boxeando por la Paz". El tema parecía haberse quedado en el aire, hasta que ayer, en mi grupo de WhatsApp —ese que abrí para que la gente me pasara información y que ya tiene alrededor de 100 miembros— alguien lo sacó de nuevo.
Ahí empezó todo.
Una persona, con toda la buena intención, me escribió por privado para "aclararme" cosas. Me dijo que le habían explicado cómo funcionaba el programa y quería compartírmelo porque creía que estaba haciendo algo correcto. Sin darse cuenta, me estaba dando retroalimentación clave. Me confirmó, sin querer, varios de los puntos que ya habíamos señalado.
Pero lo más fuerte vino después.
En el grupo, compartí el enlace al documento con las capturas filtradas, el formulario de Google, todo el material que teníamos hasta ese momento. Ese mismo formulario que en las capturas de los grupos oficiales advierten: "No compartan la liga con personas que no están en este grupo, vamos a hacer un cruce con la lista autorizada". Lo puse ahí para que la gente viera las pruebas.
Lo que no sabía es que adentro de ese grupo alguien le hizo el favor a Christian Garduño "Rocko" de pasarle la información.
A los pocos minutos, Garduño me marcó por teléfono.
No le contesté.
¿La razón? Resulta que yo tenía que preguntarle sobre otro tema, algo completamente ajeno a esto, y lo he estado esperando por más de 72 horas. Le mandé mensaje, le planteé mi duda, y hasta ahora nada. Silencio absoluto.
Pero en cuanto yo publico el formulario con las pruebas, inmediatamente me marca. O sea, ¿así funcionan las prioridades? ¿Para lo que a él le interesa sí hay tiempo y para responderme a mí no?
Pues que me espere él también 72 horas. Yo ya fui paciente.
Y HABLANDO DE PAGOS: LO QUE DESCUBRÍ EN LA PÁGINA OFICIAL
Precisamente por esto me metí a revisar bien la página oficial de Jóvenes Construyendo el Futuro, la de verdad, la del gobierno: jovenesconstruyendoelfuturo.stps.gob.mx. Porque resulta que ahora andan diciendo que sí, que los tutores van a recibir pago.
Y ahí está el detone.
Según la página oficial del programa —que es un programa público, gestionado por la Secretaría del Trabajo, y que por ser público cualquier ciudadano puede revisar sus reglas—, los tutores tienen obligaciones claras: elaborar un plan de actividades, asegurar condiciones de seguridad, proporcionar los materiales e insumos sin costo para los aprendices, capacitar a los jóvenes, evaluarlos mensualmente.
Pero en ninguna parte dice que reciban un pago por ser tutores. El apoyo económico de $9,582 pesos mensuales es EXCLUSIVAMENTE para los aprendices de 18 a 29 años.
De hecho, el programa lo deja clarísimo: "Durante la capacitación, las y los jóvenes reciben del Gobierno de México una beca de nueve mil quinientos ochenta y dos pesos 47/100 M.N. mensual y seguro médico por parte del IMSS". Los tutores, que son los dueños de los centros de trabajo, participan para impulsar su negocio, obtener un distintivo de compromiso social y contribuir a la comunidad, pero no reciben ningún estipendio económico del programa.
Y ojo, esto es importante: el programa es del Gobierno de México, lo gestiona la STPS, y el Consejo Mundial de Boxeo puede ser un aliado o promotor, pero eso no lo convierte en un programa privado. Las reglas son las mismas para todos. Si el CMB o la UMBE están diciendo otra cosa, están mintiendo.
Ahora, si me dices que van a pagar a los tutores por fuera, con recursos que no vienen del programa, pues entonces la pregunta es: ¿de dónde sale ese dinero? ¿Quién lo está aportando? ¿Y por qué no se dijo desde el principio?
Porque lo que tenemos hasta ahora son puros "me dijeron que", "es que van a", pero cero evidencia de depósitos, cero tarjetas del Bienestar para tutores, cero comprobantes de pago. Lo único real son las capturas donde Bondojo dice que "los tutores no están autorizados" y las advertencias de no compartir información.
Y OTRO DATO QUE NO SE VALE DEJAR PASAR
Cuando empezó todo esto, presumen de que tenían 191 sedes registradas para el programa. Era su carta fuerte, su número para mostrar que esto era enorme, que tenía respaldo, que era la salvación del boxeo mexicano.
Hoy, 19 de marzo, me metí a revisar otra vez. Las 191 sedes ya no son 191. Bajaron a 168.
Desaparecieron 23 gimnasios del mapa. 23 espacios que en su momento dijeron que estaban listos, que estaban participando, que eran parte de "Boxeando por la Paz", ya no aparecen.
¿Qué pasó con esos 23? ¿Se retiraron porque descubrieron el engaño? ¿Los sacaron porque preguntaron demasiado? ¿O siempre fueron números inflados para aparentar lo que no era?
Porque eso es lo grave: si las cifras cambian sin explicación, si los gimnasios entran y salen del programa como si nada, si no hay transparencia en quién está adentro y quién queda fuera, entonces todo el programa es un castillo de naipes.
LO DEL FORMULARIO Y LOS DATOS SENSIBLES
Y ya que estamos en esto, hay algo que no puedo dejar pasar. Ese formulario de Google que usaron para registrar a la gente, el que aparece en todas las capturas, el mismo que yo compartí y que alguien le pasó a Garduño, ese formulario pidió desde el principio información como dirección del gimnasio, nombres completos, teléfonos, edades.
O sea, datos personales. Datos sensibles.
Y esto es un problema enorme porque un formulario de Google lo puede hacer cualquiera. Cualquier persona con una cuenta de Gmail puede crear un formulario, ponerle el logo que quiera, y empezar a recaudar información de cientos de personas. No hay garantías de seguridad, no hay protección de datos, no hay un aviso de privacidad que valga si detrás no hay una institución real que lo respalde.
Entonces las preguntas son obligadas:
¿Qué garantía hay de que esos datos no fueron usados para otra cosa?
¿Quién tiene acceso a esa base de información?
¿Por qué un programa que se anuncia como parte de Jóvenes Construyendo el Futuro no usó los canales oficiales del gobierno para hacer los registros?
¿Dónde está el aviso de privacidad que exige la ley para el manejo de datos personales?
¿Y por qué amenazaban con hacer "un cruce con la lista autorizada" si el formulario era privado y ellos mismos controlaban quién entraba?
Eso no es transparencia. Eso es una base de datos levantada al amparo de la ilusión de la gente.
LAS PREGUNTAS QUE NADIE HA RESPONDIDO
Por todo esto, y porque ya llevamos semanas esperando respuestas, aquí van las preguntas que merecen ser contestadas:
Al Consejo Mundial de Boxeo:
¿Avalan ustedes este programa tal como se ha operado?
¿Sabían que el formulario de registro era un Google Forms privado y no un portal oficial?
¿Por qué el manual técnico se subió a un canal pequeño y no a las plataformas oficiales del CMB?
¿Qué supervisión han hecho sobre el manejo de los datos personales de los entrenadores y gimnasios registrados?
¿Dónde están los comunicados oficiales desmintiendo o aclarando las capturas que circulan?
A la Secretaría del Trabajo y Previsión Social:
¿Tienen conocimiento de que un programa público como Jóvenes Construyendo el Futuro se está promoviendo a través de formularios privados de Google?
¿Qué mecanismos de supervisión existen para garantizar que los datos de los ciudadanos no sean desviados a bases particulares?
¿Quién autorizó al CMB o a la UMBE como intermediarios para el registro de centros de trabajo?
¿Por qué la información oficial del programa no se ha usado para aclarar las dudas sobre los pagos a tutores?
A Carlos Bondojo Hernández y Christian Garduño "Rocko":
¿Por qué mintieron diciendo que el QR llevaba a Jóvenes Construyendo el Futuro cuando en realidad era un formulario privado?
¿Qué pasó con las 23 sedes que desaparecieron del registro?
¿Van a mostrar alguna evidencia de pagos a tutores o aprendices?
¿Por qué amenazaban con sacar a quienes compartieran información si todo esto era transparente?
¿Quién más tiene acceso a la base de datos con la información personal de los gimnasios registrados?
¿Por qué si yo los esperé más de 72 horas para una pregunta, ustedes me marcaron en cuanto vieron que las pruebas estaban circulando?
A los entrenadores y dueños de gimnasios que todavía están esperando:
¿Hasta cuándo van a seguir prestando su gimnasio, su tiempo y su equipo sin un peso?
¿Cuántas pruebas más necesitan para darse cuenta de que los usaron?
Mientras tanto, las capturas que me llegaron —esas mismas que alguien le pasó a Garduño— siguen ahí, sin ser desmentidas con hechos:
- Los mensajes de Rocko ordenando que solo los delegados puedan agregar gente.
- La advertencia de Bondojo de que "los tutores no están autorizados".
- La amenaza de que harían "un cruce con la lista autorizada".
- El registro de acciones donde eliminaron a un miembro y restringieron las invitaciones.
- La invitación a una capacitación el mismo día, sin tiempo para preguntar.
Y lo más grave: después de semanas, cero evidencias de pagos. Ni para aprendices, ni para tutores. Nadie ha mostrado una tarjeta del Bienestar. Nadie ha publicado un "ya me depositaron". Nadie dice "mañana doy mi primera clase como becario". Y ahora resulta que de 191 sedes, ya solo quedan 168.
Hoy la evidencia no está solo en los documentos. Está también en las conductas: en la llamada que no contesté, en que alguien le hiciera el favor de pasarle la información, en que para responderme no tuvo tiempo pero para reaccionar a las pruebas sí, en que ahora andan cambiando el discurso sobre los pagos sin mostrar un solo comprobante, en que los números se encogen sin ninguna explicación, y en que los datos sensibles de cientos de personas están en una base privada sin garantías de protección.
Que muestren los depósitos. Que muestren las tarjetas. Que muestren los contratos donde los tutores reciben pago. Que expliquen qué pasó con las 23 sedes que ya no aparecen. Que digan quién tiene acceso a los datos personales. Que respondan las preguntas.
Mientras no lo hagan, esto sigue siendo lo mismo: una ilusión rota y muchos entrenadores mayores usando su gimnasio, su tiempo y su equipo, esperando algo que probablemente nunca va a llegar.
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